Eres Un Líder que inspira o “El Jefe”

 

 

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¿Qué poseen esos Líderes que nos inspiran a seguirlos ?

¿Te  encontraste en una situación donde nunca supiste cómo terminaste ahí, y por cierta razón, las personas involucradas esperan que tomes las responsabilidades y las guíes ?

Más de una vez me he encontrado con esa situación de estar “liderando” un grupo de personas, independientemente  si era un proyecto deportivo, de negocios o social; sin haber tenido ni la más remota intención de hacerlo.

Que Ciertamente,
son las oportunidades donde lo he hecho de la mejor manera.

Cuando se habla de ser líder de un proyecto, parece fácilmente confundírselo con ser “El Jefe” de tal equipo o grupo de personas, tener el control, la autoridad de hacer y deshacer cuanto se deseé, ser el factor  clave, la persona que únicamente importa a la hora de poder completar o no las metas, pero sobretodo, la que posee la absoluta respuesta a todo los problemas, gozando de beneficios exclusivos y de todas las medallas de las victorias…

…Parecería ser algo acertado este párrafo, aunque no podría estar más equivocado !

Déjenme aclararnos este dilema:

El oficial Jeronimo Espejo, a cargo de la guardia del convento de San Pablo donde se encontraba el batallón de artillería de los Andes tuvo una visita de inspección por la mañana del General en Jefe del ejército Libertador de Los Andes, José de San Martín.

Recorrió todos los pasillos, cuartos, baños y cocina, encontrándolo todo en perfecto orden. Si algo hay que resaltar del Libertador, era que odiaba la improvisación, mucho más cuando se estaba por realizar el épico cruce de la cordillera de Los Andes.

Cuando estaba por retirarse satisfecho por lo visto, advirtió un cuarto sin inspeccionar.

Le había llamado poderosamente la atención por tener una puerta forrada con pieles de carnero con la lana hacia afuera,  y por ser uno de los pocos con la custodia de un guardia.

San martín se dirigió hacia ese último cuarto sin inspeccionar, pero antes de poder ingresar se le interpuso el soldado que vigilaba la entrada diciéndole (según un extracto de la narración de Jerónimo Espejo):

-¡Alto ahí, señor: no se puede entrar!

A esta repulsa el General repuso con vehemencia:

-¡Cómo es eso! ¿No me conoce usted que soy el general en jefe?

El centinela (Anselmo Tobar, mendocino, de mi compañía), le respondió:

-Sí, señor, lo conozco; pero así no se puede entrar.

(Es de advertir que el General vestía su traje militar: casaca, botas con herraduras y espuelas, como se usaba entonces)

Volvió a hacer ademán como para empujar la puerta y entrar; el centinela, entonces, caló la bayoneta y volvió a repetir:

-Ya he dicho, señor, que así no se puede entrar. – Y gritó con fuerza: – ¡Cabo de guardia, el General quiere forzar el puesto!

Al ver esto, uno de los sargentos corrió al puesto de guardia, y así que éste llegó a la presencia del General, le dijo:

-Señor, la consigna que el centinela tiene es que nadie puede entrar al laboratorio vestido de uniforme, por temor de un incendio, y es por eso que le ha resistido la entrada.

                                                     Si quiere entrar,
sírvase pasar a este cuarto a cambiar de traje para que pueda hacerlo en la forma que es permitido.

En efecto, el General, sin decir palabra, entró al cuarto, se desnudó de su uniforme, se puso de alpargatas, pantalón, saco y gorra de brin, de los varios que había con ese expreso destino.

Presentándose al centinela con ese nuevo traje, no trepidó éste en abrirle la puerta y dejarlo entrar, seguido de dos sargentos, que también cambiaron de vestido con el objeto de acompañarlo.

Luego que el General hubo registrado este departamento y examinado los aparatos y el trabajo que se hacía, volvió a salir para tomar su uniforme y retirarse.

Montó a caballo, y al salir por el cuerpo de guardia me ordenó que el soldado que estaba de centinela en el laboratorio se le presentara, así que fuera relevada la guardia.

Así se hizo.

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El soldado se presentó al General;
después de hacerle varias  preguntas y echarle un sermón sobre la subordinación, la obediencia y el cumplimiento de sus deberes, le regaló una onza de oro y lo despachó.


Fácil hubiera sido… 

…que San martín castigara a ese soldado por interponérsele. Mostrándole su total autoridad, podría haberlo fusilado y nadie lograría oponerse, al menos, pudo haberlo encerrado en un calabazo, pero no lo hizo.

En vez de eso, no perdió la oportunidad de premiarlo y darle una enseñanza por como había protegido la seguridad del convento, pero también la del mismo general que todos admiraban y respetaban.

Por cierto, San Martín era en principio un Líder que “inspiraba a seguir”, y en segundo lugar un “jefe” militar.

Creo que ser un líder, 

significa estar dispuesto a sacrificarse más de lo que cualquiera podría sacrificarse por alcanzar el último resultado propuesto y a la vez pensar  en lo mejor para cada integrante de su equipo o grupo.

Poder  Influenciar positivamente a los hombres a ser parte de algo más grande que ellos mismos como individuos, cualquiera sea la empresa o proyecto, por su propia voluntad interior, porque quieren, porque así lo eligen,no porque deben hacerlo, no por sentir que perderán éste o aquel beneficio, no por coerción.
Ese guardia lo entendía así.

Por eso aunque hasta ponía en riesgo muchas cosas, incluso que lo fusilen por desobediencia a sus superiores. Bien podría haber dejado pasar al general y que éste luego sea el responsable de si algo ocurría.

Sin embargo, no lo hizo, porque entendía claramente que lo más importante era la épica hazaña que luego tendría éxito en territorio Chileno y por cierto:

Las personas no cuidan a los “jefes”,
cuidan a sus líderes, ya que saben, que estos hacen lo mismo por ellos y por el  deseo final en común por el cuál todos trabajan y se sacrifican. 

Supongo, que todo quien halla estado a cargo de un grupo de personas, por pequeño o grande que sea, desearía aprender un poco de todo aquello.

He encontrado tres principios, 

fuertemente acentuados, que comparten y poseen los grandes hombres, sabios o líderes que “Inspiran a seguirlos” como San Martín, Abraham Lincoln, Ghandi o Mandela por nombrar algunos de ellos, a saber:

SIMPLEZA

“Cuando un hombre debe defenderse de un pendenciero y vence con un gran movimiento de destreza, ese hombre es un gran guerrero…

…Cuando un hombre debe defenderse de un pendenciero y vence con un SIMPLE movimiento, ese hombre posee signos de grandeza!”

La sabiduría y claridad en nuestros pensamientos y actos, no llega al agregar más conocimientos, sino al desechar todos los que no nos sirven.

IMAGINACION

Quien sepa hacer dinero será un hombre de negocios exitoso y respetado por su inteligencia, un hombre inteligente escribirá grandes libros y será respetado por todos,
Un hombre con imaginación será consultado por ambos!

“En tiempos de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento”
Albert Einstein

VALORES

Una verdadera virtud se adquiere con la práctica y se conserva para toda la vida, un hombre virtuoso es aquel que practica sus valores; por eso lo que hagamos sin éstos no durará mucho tiempo ni tendrá valor.

Por eso actuar sin valores, nunca perdurará por mucho tiempo .

En orden de que eso suceda, primero debemos poder influenciarnos a nosotros mismos en que vivir según nuestros valores, no es un sacrificio y tampoco es una “obligación”.

Será el privilegio, de ser más recordado por como se vivió y menos,
de como se murió.

Porque hasta ahora,
todo parece indicar que la historia se empeña en dejar para las futuras generaciones, como para todos aquellos que necesiten llevar a cabo algo, las acciones y anécdotas positivas del pasado que merezcan ser recordadas.

“Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo.”

Abraham Lincoln 

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Un saludo,
Ignacio